Notas
El rediseño de Pànxing se congela
Veinte años de versiones, un rediseño en las fases finales y una pausa que el proyecto no esperaba. El desenlace —por ahora— de esta etapa, y una lección sobre la IA sin freno.
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Hoy el rediseño de Pànxing entra en un punto que no estaba en la hoja de ruta: la congelación. De momento, no habrá más fases.
No es una decisión mía, ni se debe a que el proyecto se hubiera detenido. Al contrario: la estructura se encontraba en las fases finales. La hoja de ruta de nueve fases estaba escrita y documentada, con cuarenta y seis especificaciones que explicaban cada bloque antes de construirlo. El diseño editorial se había validado comparando bloque a bloque, sin romper nada por el camino. La plataforma nueva ya funcionaba: el WordPress viejo migraba hacia Payload por fases, la publicidad viajaba con el contacto del anunciante, las suscripciones realizaban una doble confirmación auténtica y los boletines tenían editor, envío y archivo público. Hicimos una auditoría completa del proyecto que encontró un JWT que nadie verificaba —y lo cerró—, arreglamos una restauración de copias que funcionaba por casualidad, montamos CI para que ningún error llegara a main en silencio y la fase de producción, la octava, ya tenía la primera piedra puesta. Cuarenta tareas en la lista, el bloque crítico cerrado.
Y entonces, sin que fuera parte del plan, el proyecto continuó en otra mesa. La dirección ha hecho su propia versión en paralelo, con la ayuda de un asistente de IA, y me he enterado como ustedes: por el resultado, no por una conversación. Veinte años haciendo todas las versiones de esta web —diseño, código, contenidos, actualizaciones, todo solo— no han justificado ni el menor intento de preguntar "¿qué verías tú?".
Lo escribo sin rencor, pero con una lección que quiero dejar por escrito porque nos toca a todos: la ignorancia es un arma de doble filo. Las herramientas de IA de hoy son versátiles y potentes, sí. Pero un modelo no sabe lo que no le preguntas. Sin conocimientos de programación, diseño o SEO, un proyecto hecho solo con instrucciones en un chat parece funcional hasta que choca con la realidad: un formulario que filtra mal, una migración que pierde datos en silencio, una web rápida de hacer y lenta de vivir. La bomba no es la herramienta: es la distancia entre lo que el modelo te da y lo que tú puedes verificar. Llevo veinte años aprendiendo a verificar esto, y es justamente lo que no se puede pedir prestado.
El proyecto queda congelado con la puerta abierta: repositorios ordenados, especificaciones legibles, diseño validado y un diario que explica cada decisión. Si algún día se descongela, hay material para arrancar en una tarde. Y si el proyecto paralelo fructifica, mejor para todos: la web no es mía, es de quien la cuida.
Por mi parte, me quedo con lo que me llevo: el método de comparar antes de aplicar, las especificaciones antes que el código y la prueba de que una sola persona puede sostener un producto entero si sabe por qué hace cada cosa.
Hasta que haga falta, Pànxing.