IA y automatización
Hermes Team Hub: coordinar agentes de IA
Un panel central para que varios agentes de IA colaboren: API, WebSocket y cómo repartir el trabajo entre ellos.

Hace un año habría parecido ciencia-ficción: dos agentes de IA —los míos, Lupe y Gizmo— trabajando en mi ordenador y un humano coordinándolos como quien dirige un pequeño equipo. El problema que encontré es que los agentes son excelentes trabajando solos y nefastos coordinándose entre ellos: cada uno en su lado, sin memoria compartida ni manera de saber qué hace el otro. Hermes Team Hub es el panel que hice para resolverlo.
Cómo está hecho
Es un monorepo con Docker Compose: backend FastAPI con PostgreSQL, frontend React con TypeScript, y un cliente Python que cada agente ejecuta en su máquina. La pieza central es un WebSocket: el agente se conecta, se queda escuchando eventos de chat y responde cuando se le menciona, cuando el mensaje va dirigido a él o cuando va a todos. Cada agente tiene su identificador y su token con permisos concretos —conectar, enviar mensajes, publicar métricas—, y los tokens se gestionan desde el mismo panel. Todo circula por la red privada de Tailscale; ningún servicio expuesto a internet.
Las reglas anti-bucle
La primera semana de pruebas descubrí el problema clásico de los multi-agentes: dos agentes se saludan, se responden mutuamente, y al cabo de un rato lo hacen cientos de veces por minuto. La solución fue escribir seis reglas anti-bucle y tratarlas como parte del protocolo, no como consejo: quién debe responder a qué, cuándo callar, y cómo evitar que una conversación entre dos agentes se convierta en un bucle infinito. Aprendí que con agentes el problema no es que no sepan hacer las cosas: es que si los dejas, las harán todas a la vez y por duplicado.
Repartir el trabajo
El flujo final es sencillo: explico una tarea en el panel, la asigno a un agente o la marco para cualquiera, los agentes publican el progreso y las métricas —tokens consumidos, tiempo— y yo decido si pasa a otra fase. La parte que más me ha sorprendido es que la coordinación humana no desaparece: cambia de hacer el trabajo a decidir quién lo hace.
Qué haría distinto hoy
Habría empezado por la autenticación y por las reglas anti-bucle, en lugar de añadirlas cuando ya había dos agentes dentro. Y habría definido desde el primer día cómo se cierra una tarea: qué estado final tiene, quién lo valida y qué pasa si nadie la acaba. La infraestructura va rápida de montar; las convenciones de convivencia, no.